El Tema de los Temas
página 2 de 4
El ingreso "invisible"

La extensión de los espacios de mercado, a la par que alivió tensiones en la economía de la población y normalizó la relación de los consumidores con la oferta, introdujo inexorablemente inequidades en los ingresos. Ser vendedor de carne en el mercado agropecuario era  mucho más "ganancioso" que ser un profesional en una entidad estatal.
Sin embargo, formas no salariales fueron surgiendo en la actividad empresarial del Estado para acrecentar en lo posible los ingresos de no poco trabajadores, y hacer estimulante el trabajo en ciertos sectores de gran importancia para la economía nacional como el turismo, el níquel, el tabaco, etc. Fueron surgiendo así las  famosas "jabas" con productos de primera necesidad como aceite, jabón, detergente, crema dental, champú; y en no  pocos casos, a través de ellas, se distribuían productos agrícolas. El método se fue extendiendo, fundamentalmente en aquellos ámbitos donde las  empresas obtenían ingresos en divisas, o en las que se había  logrado desarrollar el autoabastecimiento alimentario.

Muchos trabajadores comenzaron a beneficiarse también del llamado "reforzamiento alimentario", y de los servicios de transporte de sus propias empresas, además de recibir ropa y calzado. Pero con el paso del tiempo,
La vinculación del salario a los resultados debe convertirse en una esperanza de mejoria para los trabajadores de numerosas industrias.
estas mejoras del ingreso real, tal vez por no venir en forma de moneda, han tendido a ser subvaloradas por la psiquis del trabajador. Las necesidades acumuladas en los años de crisis son muy superiores a la magnitud de estos importantes paliativos.
El mayor aplauso, lo han recibidlo, sin dudas, los sistemas de estimulación en  divisas que en diversos sectores se fueron estructurando para premiar los resultados del trabajo. Ya fuera en efectivo (pesos cubanos libremente convertibles) o  en tarjetas magnéticas; los trabajadores que obtenían la estimulación podían elegir qué comprar. Por la vía de las "jabas" (que según criterio generalizado han dejado de ser el notable elemento de estímulo de los inicios), muchas veces los  beneficiarios tenían que vender lo que  "les tocaba", para ir después a comprar lo que necesitaban o deseaban.

Estos modos "invisibles" de incrementar el ingreso de los trabajadores, eran -según especialistas- el único método posible. Los pocos recursos adicionales que iba dejando la economía en su  recuperación, había que derramarlos de esa forma en aquellos sectores donde resultaba decisivo el aumento de la productividad, y donde mayores y más dinámicos eran los ingresos en divisas para el  país. Actualmente, cerca de dos millones de  trabajadores son beneficiados con alguna o con varias de estas mejoras.

Vistos desde la óptica individual, estas entradas complementarias podrían resultar insuficientes, pero no son más  que la expresión misma de una tensa recuperación económica que no podía -ni puede- dar más que lo que ingresaba, después de descontar gastos, costos y fondos para inversiones vitales.

Especialistas han calculado que todos esos beneficios (ropa y calzado, módulos de aseo personal, jabas con productos agropecuarios, transporte obrero, y  estimulación en divisas), elevaron en  más de 100 pesos el ingreso general de los trabajadores cubanos. Pero ese cálculo se hizo sobre la base de todas las personas que trabajan en el sistema estatal, tuvieran o no estos estímulos, por lo que sí sólo se analiza el impacto de  dichas mejoras sobre los ingresos de los trabajadores que los reciben, la mejoría es mayor.
Para Pedro Ross, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), el dilema de los ingresos tendrá en el perfeccionamiento empresarial una vía de solución importante, aunque no la única.
Texto (c) 2001 Bohemia
Fotos (c) 2001 C. O'Hara