DECLARACIÓN SOBRE GUANTÁNAMO DEL GOBIERNO DE CUBA
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Han ocurrido dos acontecimientos y hechos nuevos en la esfera internacional que han incidido sobre la situación en esa base: la guerra de Kosovo en 1999 y la guerra en Afganistán después del acto terrorista del 11 de septiembre. En ambas, Estados Unidos ha desempeñado un papel protagónico.

En la primera se produjo un gran número de refugiados kosovares. El Gobierno de Estados Unidos, de acuerdo a compromisos contraídos, tomó la decisión de utilizar la base como albergue para un número de ellos. Tales decisiones se toman siempre unilateralmente. Nunca se nos solicita opinión previa, ni siquiera se nos informaba. Pero en esa ocasión, por vez primera, se nos comunicó la decisión tomada, argumentándose los motivos de la misma.  Nuestra respuesta fue constructiva. Aunque opuestos a aquella guerra, no teníamos razones para oponernos a la ayuda que pudieran necesitar los refugiados kosovares.  Ofrecimos incluso la cooperación de nuestro país si fuese necesario para la atención médica o cualquier otro servicio que necesitaran los mismos. Finalmente no fueron enviados a la base naval de Guantánamo.
Esta vez se adopta la decisión de alojar en la base a prisioneros de la guerra en Afganistán. De igual modo, no se solicitó opinión alguna, pero se repite el gesto de informar previamente y con amplitud de detalles los pasos que se proponían dar para el alojamiento de los prisioneros y garantizar que en nada se afecte la seguridad de nuestra población. Los últimos detalles fueron comunicados a las autoridades cubanas el pasado lunes 7 de enero del 2002.

En la información suministrada se nos da a conocer un fuerte reforzamiento de personal militar de la base para las tareas a realizar y medidas a tomar en el cumplimiento del objetivo trazado.

Aunque tenemos posiciones distintas acerca de la forma más eficaz de erradicar el terrorismo, la diferencia entre Cuba y Estados Unidos está en el método y no en la necesidad de poner fin a este flagelo bien conocido por nuestro pueblo, del cual ha sido víctima durante más de 40 años y que el pasado 11 de septiembre golpeó de forma repugnante y brutal al pueblo de Estados Unidos.

Aunque el traslado de prisioneros de guerra extranjeros por parte del Gobierno de Estados Unidos a una instalación militar suya, ubicada en un espacio de nuestro territorio sobre el cual hemos sido privados del derecho a ejercer jurisdicción, no se ajusta a las normas que dieron origen a esa instalación, no crearemos obstáculos al desarrollo de la operación. Habiendo sido advertidos de ella y conscientes de que esta exige gran movimiento de personal y medios de transporte aéreo, las autoridades cubanas mantendrán contacto con el personal de la base en la adopción de medidas que impidan riesgos de accidentes con los medios que pongan en peligro las vidas del personal que se transporta en ellos.

A pesar del considerable incremento de personal militar que la operación requiere no consideramos que la misma implique amenaza alguna para la seguridad del país. Por ello, no incrementaremos el personal ni los medios militares cubanos destacados en el perímetro de aquella instalación.  Dicho personal, altamente disciplinado y calificado, es además suficiente para garantizar la seguridad de la población de la zona frente a cualquier riesgo que pudiera originarse con el traslado de los prisioneros extranjeros a esa base.

Cuba se esforzará por conservar alrededor de ese punto el clima de distensión y respeto mutuo que ha prevalecido allí durante los últimos años.

El Gobierno de Cuba aprecia la información previa suministrada, y ha tomado nota con satisfacción de las declaraciones públicas de las autoridades norteamericanas en el sentido de que los prisioneros recibirán un tratamiento adecuado y humano, que podrá ser controlado por la Cruz Roja Internacional.

Aunque no se conoce con precisión el número de prisioneros que allí serán concentrados, al igual que en ocasión del proyecto de trasladar a ese punto a miles de refugiados kosovares, estamos en disposición de cooperar con los servicios de asistencia médica que fuesen requeridos, programas de saneamiento y de lucha contra vectores y plagas en las áreas  bajo nuestro control que circundan la base, o de cualquier otra forma útil, constructiva y humana que pueda presentarse.

¡Esta es la posición de Cuba!

El Gobierno de Cuba

Enero 11 del año 2002